El psicólogo responde

El papel del cuidador

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Por Idoia Fernández Lopetegui. Psicóloga-Coordinadora Servicios Rehabilitación Integral  de ADEMGI – Asociación de Esclerosis Múltiple de Gipuzkoa CUIDA Y DÉJATE CUIDAR. Muchas personas a lo largo de su vida, dedican una parte importante de su […]

Por Idoia Fernández Lopetegui. Psicóloga-Coordinadora Servicios Rehabilitación Integral  de ADEMGI – Asociación de Esclerosis Múltiple de Gipuzkoa

CUIDA Y DÉJATE CUIDAR. Muchas personas a lo largo de su vida, dedican una parte importante de su tiempo a cuidar de un familiar. La tarea de cuidar  puede suponer una experiencia muy satisfactoria, pero a menudo, se trata de una tarea solitaria, difícil, y muy pocas veces reconocida.


Cuidar de una persona conlleva esfuerzo, dedicación y generalmente  es una experiencia duradera que exige reorganizar la vida familiar, laboral y social. El esfuerzo  que supone el cuidar de nuestro ser querido, en muchas ocasiones provoca, problemas de salud, psicológicos y sociales. 
El detectar las señales de alarma es la clave para prevenir problemas mayores y solucionar en la medida de lo posible esta situación.

Las señales de alarma más comunes son:

  • Cansancio, agotamiento físico, insomnio.
  • Aislamiento social.
  • Pérdida de interés por las aficiones habituales
  • Consumo excesivo de bebidas alcohólicas, con cafeína, o pastillas para dormir
  • Irritabilidad, enfadarse fácilmente, cambios bruscos de humor
  • Problemas físicos (palpitaciones, temblor de manos, molestias digestivas).
  • Ansiedad, problemas para concentrase.

Los cuidadores que se cuidan están en mejores condiciones físicas y psicológicas para enfrentarse a dicha situación, mantener su bienestar y poder seguir cuidando de su familiar.

Los cuidadores que reconocen que es normal, tener pensamientos o emociones negativas hacia la situación en la que se encuentran y hacia su familiar, son precisamente los que no se sienten culpables por ello. Y les resulta más fácil expresarlos.

De esta forma, no contienen o reprimen las emociones, sino que, saludablemente las expresan. Detectarlos es el primer paso, para poder controlarlos.

¿Cómo puede cuidarse el cuidador?

  • Pedir ayuda a familiares y amigos.
  • Recurrir a servicios, instituciones y asociaciones.
  • Poner límites a la cantidad de cuidado que se presta
  • Cuidar la propia salud
  • Solicitar ayuda de los profesionales para saber cómo afrontar los sentimientos negativos y controlar el estrés.
  • Mantenerse informados sobre el estado del cuidador, para una mejor planificación de futuro.

Codependencia

Los familiares o cuidadores de la persona diagnosticada de E.M.., pueden caer en un sesgo muy frecuente, que perjudica seriamente la calidad de vida de ambos. Estamos hablando de  la Codependencia.

La  Codependencia consiste en que, el cuidador de la persona necesitada tiene el riesgo de terminar dependiendo del dependiente. Esto hace que su único objetivo de vida sea cuidar al afectado. Privando la libertad de ambos.

El Codependiente confunde la “obsesión” y “adicción” que siente por el otro con un inmenso amor que todo lo puede.

Indicadores tales como:

  • Creerse indispensable para la persona con E.M.
  • No fiarse de otros cuidadores
  • No estar dispuesto a delegar algunos cuidados
  • No aceptar los limites propios
  • No comprender que es normal cansarse y hartarse de manejar situaciones difíciles
  • Descuidar la salud del cuidador
  • Tener el pensamiento que como él nadie……..

Nos alertan de la dificultad de manejar la situación, a pesar de que pensemos lo contrario.

El familiar, cuidador, etc… necesitan mantener la distancia.

Esto es señal de que debemos pedir ayuda a terceras personas y si la situación lo requiere a un profesional.

Pautas a tener en cuenta:

  • Aprender a delegar
  • Dejar a otros participar en los cuidados ( familia, ayuda externa)
  • Ventilar las emociones con libertad. Aceptar la propia impotencia y rabia
  • Hacerse cargo de las cosas que reclaman aceptación de muchos límites y no sueños de ideales.
  • Expresar las necesidades y sentimientos
  • No renunciar a las actividades agradables, relaciones sociales
  • Cuidar su salud

Generalmente el papel del cuidador lo desempeña la familia. Su sentimiento de culpabilidad, impotencia e incertidumbre, hacen que el familiar caiga en la codependencia como única respuesta compensatoria ante tal situación.

Es importante hablar abiertamente de la enfermedad, aunque nuestro sentimiento sea de impotencia. Esto refuerza la confianza y puede permitir despejar miedos y preocupaciones.

Recuerda…

Tú como cuidador tienes tus propios derechos…

Tienes derecho a: dedicar tiempo a ti, a experimentar sentimientos negativos, ser tratados con respeto, cometer errores, querernos a nosotros mismos, decir no, admitir y expresar sentimientos, tener en cuenta nuestra vida propia,  resolver por nosotros mismos lo que seamos capaces, a preguntar lo que no sepamos y a pedir ayuda a los demás.

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