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La Microbiota y la Esclerosis Múltiple

Publicado por EM Euskadi | | Visto 3658 veces
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Por la Dra. Maider Muñoz Culla. Unidad de Esclerosis Múltiple del Instituto Biodonostia. La microbiota se define como el conjunto de microorganismos que vive en el cuerpo humano. Estos microbios […]

Por la Dra. Maider Muñoz Culla. Unidad de Esclerosis Múltiple del Instituto Biodonostia.

La microbiota se define como el conjunto de microorganismos que vive en el cuerpo humano. Estos microbios habitan en distintos lugares del organismo como la piel, la boca, el aparato respiratorio, el tracto uro-genital o el tracto intestinal y nos aportan beneficios que son indispensables para mantener una buena salud. Actualmente, se estima que existen 100 billones de microorganismos en el cuerpo humano, que es diez veces el número de células del propio organismo. La microbiota humana la constituyen hongos, virus y bacterias, que suman más de mil especies distintas, lo que pone de manifiesto su diversidad. Se propone también que dos tercios de la microbiota son específicos de cada persona, lo que permitiría identificar a cada individuo, de forma similar a una huella dactilar.

A lo largo de la vida de un individuo esta microbiota se modifica. Así,  en el momento del nacimiento, debido al primer contacto con las bacterias maternas, se va colonizando el cuerpo del bebé y durante los primeros meses de vida y durante la infancia, esta microbiota aumenta tanto en cantidad como en diversidad hasta llegar a ser estable en la vida adulta. Durante este periodo puede sufrir alteraciones, principalmente por infecciones  y el tratamiento con antibióticos. Finalmente, en la vejez vuelve a disminuir en cantidad y diversidad.

La microbiota intestinal, o flora intestinal como suele decirse en otros ámbitos, alberga el mayor número de microbios, pudiendo llegar a pesar hasta dos kilos de la masa total de una persona. Esta gran cantidad de bacterias desempeñan funciones beneficiosas para el organismo. Su riqueza y diversidad se asocian a un estado de buena salud, mientras que su empobrecimiento provoca malestar o enfermedades.

Más concretamente, se han identificado múltiples funciones en las que participa la microbiota, como son por ejemplo, el mantenimiento de la integridad de la barrera epitelial, el desarrollo de la respuesta inmune, la biosíntesis de vitaminas,  la transformación de sales biliares, el metabolismo de fármacos o la maduración y desarrollo del sistema nervioso central. Toda esta variedad de procesos biológicos en los que el requerimiento de una microbiota sana es fundamental, ha llevado a considerarla como un órgano más del organismo.

Sin embargo, la microbiota puede a su vez verse modificada por múltiples factores como la localización de la misma, la edad, el sexo del individuo, la raza, la dieta, las infecciones gastrointestinales, la medicación (antibióticos principalmente), el estrés o el tabaquismo. En consecuencia, las funciones en las que la microbiota está implicada se verán alteradas y pueden aparecer síntomas de malestar o enfermedades.

Es por este papel fundamental por las que en los últimos años el estudio de la microbiota ha cobrado gran interés en muchas áreas de investigación. En el caso concreto de la esclerosis múltiple, es un campo que está en sus inicios y hasta la fecha hay pocos estudios. Recientemente, se ha formado un consorcio internacional liderado por el centro de EM de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) para estudiar el impacto que tiene la microbiota intestinal y sus genes (microbioma) en la susceptibilidad, progresión y respuesta al tratamiento de la EM (http://imsms.org). En este estudio, se recogerá materia fecal de 4000 pacientes para catalogar las poblaciones de microbiota en cada individuo y comprender cuáles son las especies protectoras, neutrales y/o de alto riesgo y su interacción con el sistema inmune.

La Unidad de Esclerosis Múltiple del Instituto Biodonostia, también está muy interesada en el estudio de la microbiota y por ello, hemos conseguido formar parte de este consorcio internacional, lo que nos permite realizar los mismos análisis para poder compartir resultados y experiencia. Aunque es un campo que acabamos de empezar a explorar y queda mucho trabajo por hacer, esperamos obtener resultados interesantes que proporcionen el conocimiento necesario para diseñar nuevos estudios que­­ analicen el potencial de la microbiota intestinal para alterar el comportamiento del sistema inmune y su influencia en el curso de la enfermedad.

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