Rehabilitación

Gestionar La fatiga

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Fatiga y Esclerosis Múltiple

Por Sara Espinosa . Fisioterapeuta de Aemar Uno de los síntomas más comunes en los pacientes con Esclerosis Múltiple es la fatiga: una falta de energía y de motivación que […]

Por Sara Espinosa . Fisioterapeuta de Aemar

Uno de los síntomas más comunes en los pacientes con Esclerosis Múltiple es la fatiga: una falta de energía y de motivación que afecta a la mayoría de ellos.

Cada uno la percibe de manera diferente, pero casi todos la padecen.

Además de este cansancio generalizado a veces sienten mucha frustración; se preguntan por qué están tan cansados si no han hecho un gran esfuerzo. Y es que hay que tener en cuenta que la fatiga es un síntoma muy invalidante y que repercute mucho en su calidad de vida. Además, factores como el clima, los medicamentos, el estrés, los trastornos del sueño o la depresión inciden en el cansancio.

Pero cuando hablamos de fatiga directamente relacionada con la EM, podemos hablar de tres tipos.

La primera es la fatiga relacionada con los problemas de movilidad que sufren los pacientes. En muchos casos, actividades de la vida diaria suponen verdaderos sobreesfuerzos para ellos, y por lo tanto, producen cansancio. Entre los problemas más comunes se encuentra la espasticidad, una alteración del sistema nervioso central que provoca un aumento del tono muscular y dificulta o imposibilita el movimiento del músculo afectado. La falta de coordinación y de estabilidad son otros de los grandes problemas que padecen. Todo esto afecta directamente en su nivel de cansancio.

El segundo tipo es la fatiga relacionada con problemas respiratorios.

Una mala ventilación pulmonar y patrones respiratorios alterados aumentan el nivel de cansancio y pueden llegar a agotar sin necesidad de que se realicen grandes esfuerzos.

El tercer tipo es la fatiga primaria de la Esclerosis Múltiple. En este último caso, es difícil identificar la causa, por lo que es más complicado aún intentar determinar un tratamiento para ello.

Empatía del entorno

Es imposible medir de manera objetiva el nivel de cansancio de una persona. Hay numerosos test que intentan clasificar y evaluar la fatiga, pero es un síntoma muy subjetivo.

Por ello, los familiares y personas más cercanas a estos pacientes tienen que tener paciencia y empatizar mucho con ellos. Como hemos mencionado antes el nivel de frustración que sufren los afectados con respecto al cansancio es alto, y por lo tanto que se les presione o se les desacredite no les ayuda. Muchos habrán escuchado más de una vez «¿Cómo vas a estar cansado si no has hecho nada?» Esto es lo que hay que evitar. Lo que tenemos que hacer es animarlos a que se muevan, a que hagan ejercicio, a que acudan a rehabilitación, a terapia ocupacional, a cualquier tipo de taller o de curso. El ejercicio físico, y en especial el trabajo de fuerza, pueden mejorar mucho la fatiga percibida por estos pacientes. Los estiramientos y las movilizaciones por parte de los fisioterapeutas les ayudarán a una mejor elasticidad de los tejidos. Son terapias que deberíamos llevar a cabo muy a menudo en los afectados por EM.

Pero también hay que ponerse en su lugar, y como todos podemos tener días malos, ellos también los tienen. Días en los que la fatiga sea tal que les sea imposible hasta levantarse de la cama. Por eso, hay que ser pacientes y ayudarlos.

Un paciente motivado siempre va a responder mejor a cualquier tipo de tratamiento. Intentemos entender un poquito mejor qué es la fatiga, cómo les afecta, y que habrá días que, por mucho que queramos acabar con ese agotamiento, será inevitable que se sientan cansados.

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